Cómo Jugar a las Damas: Guía para la Primera Partida

El juego de damas se aprende en cinco minutos y se juega mal durante años. La parte mecánica es corta: un tablero, doce piezas por bando, movimientos en diagonal y la obligación de comer cuando se puede. Lo que cuesta es entender que casi todas las decisiones importantes se toman antes de la captura, no durante.

Esta guía va en ese orden. Primero lo que hay que saber para no hacer una jugada ilegal, después lo que hay que pensar para no perder la primera partida en veinte movimientos. Las reglas que se describen aquí son las de las damas españolas, que son las que aplica el tablero de esta web.

Colocar el tablero

Se juega sobre un tablero de ocho por ocho casillas, pero solo se usan las treinta y dos oscuras. Las claras no se pisan en toda la partida: si una pieza tuya acaba en una casilla clara, algo has hecho mal.

Cada jugador pone doce peones sobre las casillas oscuras de las tres filas más cercanas a él. Quedan libres las dos filas centrales, que son las que os vais a disputar desde la primera jugada. Abren las blancas.

Queda un detalle que confunde a mucha gente cuando compara tableros: en las damas españolas el tablero va invertido, con una casilla clara en la esquina inferior izquierda de cada jugador. Si has visto damas inglesas o americanas, ahí la esquina inferior izquierda es oscura. No cambia ninguna regla, pero sí cambia dónde queda la doble esquina, que es la zona a la que huyen las piezas acorraladas, así que conviene colocarlo bien desde el principio.

Cómo se mueve cada pieza

Hay dos tipos de pieza y se comportan de forma muy distinta.

El peón avanza una sola casilla en diagonal, siempre hacia delante. No retrocede nunca por voluntad propia. Para capturar salta por encima de una pieza enemiga contigua y cae en la casilla inmediatamente posterior, que tiene que estar vacía, y también solo hacia delante. Una pieza enemiga que quede a la espalda de tu peón está fuera de su alcance.

La dama aparece cuando un peón termina su jugada en la última fila del tablero. A partir de ahí se mueve por toda la diagonal: cualquier número de casillas vacías, en los cuatro sentidos. Y captura a distancia, que es lo que de verdad cambia la partida: puede haber varias casillas libres entre la dama y su víctima, la salta y aterriza en cualquier casilla vacía que quede después, sobre esa misma diagonal.

La diferencia de valor entre un peón y una dama es enorme, mucho mayor que en el ajedrez entre un peón y una pieza. Una sola dama puede sujetar dos diagonales a la vez.

Comer es obligatorio

Esta es la regla que separa a las damas de casi cualquier juego de tablero moderno: si puedes capturar, capturas. No es una opción estratégica, es una obligación. Y si hay varias capturas posibles, la elección tampoco es completamente tuya.

  1. Primero manda la cantidad: estás obligado a jugar una de las líneas que se lleven más piezas. Una toma de dos es ilegal si existe otra de tres.
  2. Si varias líneas empatan en número de piezas, entra el desempate propio de las damas españolas: hay que jugar la que capture más damas. Solo cuando también empatan en damas eliges tú.

Durante una cadena, la pieza sigue saltando mientras le queden capturas disponibles, y las piezas comidas se quedan en su casilla hasta que la jugada termina. Es decir: estorban, y no se puede saltar dos veces sobre la misma pieza en el mismo turno.

Piensa un momento en lo que significa esa obligación. Si consigues que tu rival solo tenga una captura disponible, has elegido su jugada por él. Ese es el motor de casi todas las combinaciones del juego, y es la razón por la que un jugador experimentado entrega una pieza sin pestañear: no la regala, la usa como palanca.

Coronar, y el detalle que se le escapa a todo el mundo

Un peón corona cuando termina su movimiento en la última fila. La palabra clave es «termina». Si tu peón llega a esa fila en mitad de una cadena de capturas, la jugada se acaba ahí: el peón se convierte en dama, el turno pasa al rival y la dama recién coronada no come nada más, aunque tenga otra pieza delante pidiendo a gritos que la salte.

Este es uno de los puntos donde las damas españolas se separan de otras variantes. En las brasileñas y en las filipinas, un peón que cruza la fila de coronación en mitad de una captura sigue comiendo como peón y no corona. Si aprendiste con esas reglas, aquí vas a perder capturas por costumbre.

Cómo no perder la primera partida

Con las reglas ya está: lo demás es criterio. Cinco ideas que sirven desde el primer día.

Ocupa el centro. Una pieza en el centro controla dos diagonales; pegada al borde, controla una. Empujar por los laterales parece prudente y no lo es: son piezas que trabajan a media jornada.

No deshagas tu última fila sin motivo. Las piezas del fondo son las que impiden que el rival corone, y cada una que adelantas es una puerta que abres. En una partida equilibrada suele salir mejor moverlas tarde.

Cuenta el cambio entero antes de comer. La captura es obligatoria, sí, pero la que provocas tú no lo es. Antes de empujar un peón a una casilla donde puede ser comido, sigue la cadena hasta el final: cuántas piezas pierdes, cuántas recuperas y quién queda mejor colocado cuando el polvo se asienta. Muchísimas partidas de principiante se deciden en un cambio de tres jugadas que nadie calculó hasta el final, y es un cálculo que se aprende a hacer rápido en cuanto lo pierdes un par de veces.

Aprovecha que el peón no come hacia atrás. Una pieza situada justo detrás de un peón enemigo está a salvo de ese peón. Se puede colocar material en casillas que en otras variantes serían suicidas.

No corones por coronar. Una dama vale mucho, pero llegar a la última fila dejando el resto de tus piezas descolgadas no es un plan. Corona cuando tengas con qué acompañar a esa dama.

Cuándo se acaba la partida

Ganas si capturas todas las piezas del rival o si le dejas sin ninguna jugada legal en su turno. Ahogarlo cuenta como victoria, no como empate, y es un final más frecuente de lo que parece cuando quedan pocas piezas.

Las tablas llegan por dos vías. Por triple repetición, cuando la misma posición con el mismo bando en juego se produce tres veces; y por falta de progreso, cuando pasan cuarenta jugadas de cada bando sin una sola captura y sin mover ningún peón. Cualquier captura o cualquier movimiento de peón reinicia la cuenta.

Y ahora, a jugar

La forma más rápida de asentar todo esto es perder unas cuantas partidas contra un rival que no perdone. En el tablero de damas de esta página puedes empezar en el nivel Principiante, que deja piezas colgadas con toda naturalidad, y subir hasta Difícil cuando el desempate por damas te salga solo. Si quieres el reglamento entero, sin resúmenes, está en la página de reglas. Y si te pica la curiosidad de cómo cambia el juego en otros países, la comparación entre variantes va regla por regla.

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